1.9.05

Ya sabes que planear viajes no es lo mío. Yo de lo que me encargo es de empacar y desempacar, tuyo es el trayecto.
Las carreteras, casetas, las gasolineras y los niños que limpian el parabrisas te piden sólo a ti, Samuel. Tú siempre tendrás las monedas, la feria en el cenicero, lo que nos falta. El mapa abierto que te guía, simula tu mano calcada en la mía, un mapa al que miras perdido, al que de repente se le borran las calles, los kilómetros, las ciudades y te deja más extraviado de lo que venías. Mientras, veo la tormenta, las luces inmensas que juegan a ser lámparas de discoteca, el camino desolado y el auto rojo en que vamos; me encanta el cuadro, las dos de la mañana y nosotros al lado del camino. Toco tu mano y entiendes, me besas derrotado; la culpa es tuya, Samuel, la ruta te pertenece pero la llegada no me la quitas.

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