22.9.05

Como.

No te cuento. Ni en este lugar al que por morbo te asomaste, ni en las idas al super en que paso a un lado de las manzanas que compraba para ti. No te digo. Escazo perdido. Y aún así vuelves y te me encaramas como un perro, como un deseo que no puedo sacudirme, como un loco a la ventana del carro pidiendo limosna.

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