20.8.05

no a mí

Cruzando bajo la falda mis piernas, entre las voces de los amigos y la música y los cigarros; en mis ojos que parpadeaban por inersia y mis monosílabos como perenne respuesta, lo que faltaba, la que permanecía extraviada era yo. Me había ido a pensar qué estabas haciendo, si en éste momento, en otras circunstancias, estaríamos haciendo algo juntos. Entonces me doy cuenta, Samuel: te llevaste a dos (quizá tres), me llevaste en el bolsillo de tu abrigo ese día. El día en que no supe bien la manera y te fuiste porque querías a alguien que te encontrara. No a mí, no a una mujer que prefiere esconder las cosas para no acostumbrarse a ellas.

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