22.4.05

lo que se piensa en una mañana enferma

Tiempo: dulce sacrilegio.
Nos miramos, cada quien en su galería, dentro de una caja de cristal. Sonriendo.
Ahora todos escribimos porque nadie escucha, dicen que no hay horas.

¿Qué haré cuando se desvanezca tu sombra?
¿Qué harás cuando te me olvides?

La migraña volvió el día en que te fuiste. El café nunca supo tan amargo. Mi sueño se volvió un callejón apretado.
Estamos yo y esto: esto que desconozco pero invade. Una plaga absurda que tensa los músculos y baja mis defensas. El entorpecimiento de siempre incrementa, ya no sé si son pareja o uno solo. Había estado dormido y quiero creer que tú no lo despertaste. Quiero seguir pensando que aun no llegas.

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