15.6.08

Puedo asumir que a los festivales de kinder no ibas (asumo también que por ti he bloqueado mi memoria de antes de los diez), me regalabas cosas que no me gustaban porque no me conocías, te vi llegar a casa de todos los modos, te vi no llegar a casa por todas las causas. Pero no sé si llegar sea la palabra, más bien pasabas, pasaste. Qué sé yo.
Un día N me contaba de un pleito con su padre, que estaba harta, que la trataba como un pinche trapo y ahora quería componer las cosas como si fuera tan fácil. En mi dramatismo barato le dije que al menos él quería hacer algo, al menos había una intención, al menos sabes. Le dije que conmigo sí estaba jodido el asunto, que a lo mejor hacía un año tú te habías muerto y yo lo ignoraba y seguiría ignorándolo; ahora me da risa.
Un día estaba sentada sobre una piedra, sola, el viento me pegó en la cara y ahí me di cuenta de que no importaba, nada de lo que hubiera pasado. Hoy me gusta creer que tú existes, diría La Caye, porque te pienso. Y eres importante porque no estás.

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